Falta elegir un plan para empezar a trabajar. En cuanto lo hagas, el cotizador se abre completo y todo lo que captures se guarda.
¿Tomaste un curso Hey Makers? Tu código abre 15 días del plan Maker, con todo incluido.
Puedes elegir varias.
Contándote a ti.
Más o menos, no tiene que ser exacto.
Elige todo lo que necesites. Si no estás seguro, déjalo en blanco.
Sin pena, aquí casi todos empiezan igual.
Esto nos ayuda a saber dónde seguir.
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Para cuando el cliente sólo compra la impresión: la maquila de DTF, una lona, un vinil. No hay prenda, no hay tallas; lo que se cobra es el material que se ocupa.
El descuento por mayoreo se prende en el paso del artículo. Aquí va uno adicional, el que das a mano.
Para mandarlo a producción, registra cómo paga el cliente.
Con un lector conectado, basta escanear: el artículo entra solo al ticket. Sin lector, escribe y toca el artículo.
Costo de producción es lo que te cuesta el artículo. Precio público es a cómo lo vendes. Si dejas el precio en cero, el cotizador lo calcula con tu utilidad.
Cada técnica enseña nada más lo suyo. La mano de obra es lo que te cuesta prensar, acomodar y revisar una aplicación, y aplica siempre. Si la técnica tiene un material amarrado arriba, el material lo calcula el armado con lo que de verdad se gasta del rollo y aquí ya no aparece el cobro por cm². Si no lo tiene, el cm² sigue de respaldo. Serigrafía cobra por tinta y bordado por puntada, que es como de verdad se miden. El setup se cobra una sola vez por pedido.
Aquí va lo que no se cobra por pieza sino por medida: la maquila de DTF, la lona, el vinil, el papel. La unidad es cómo lo vendes — ml es metro lineal (todo el ancho del rollo por un metro de largo) y m² es metro cuadrado. La técnica amarra el material con la técnica que lo usa, para que el armado proponga el correcto y no te ofrezca lona cuando estás imprimiendo playeras. El mínimo es lo menos que puedes cobrar y el incremento es tu escalón de venta: si cobras de diez en diez centímetros, pon 0.1. La separación entre piezas y la orilla de los bordes son lo que hace que el armado te dé un número de verdad y no uno de pizarrón. El gramaje es opcional y sólo sirve para calcular el peso.
La existencia vive en la misma tabla de Artículos, para no capturar dos veces. Aquí registras entradas y salidas, y el sistema descuenta solo cuando confirmas un pedido.
La tinta, el polvo, el hilo, las bolsas, las etiquetas. No son artículos que vendas: son los que se gastan cuando produces. Aquí van con su unidad y su existencia; abajo se amarran a los materiales, a las técnicas y a los artículos que los consumen.
Aquí se amarra. Un material por medida gasta por metro cuadrado impreso; una técnica puede gastar por pieza, por área o por mil puntadas; un artículo gasta por pieza terminada. Lo que pongas aquí se descuenta solo al confirmar el pedido.
Esto no es un cotizador: no pregunta cuántas piezas lleva el pedido. Contesta qué te cuesta hacer una y qué deberías cobrar por ella. Los precios son los mismos que ya tienes capturados, así que lo que salga aquí y lo que salga en una cotización son el mismo número.
El minuto de máquina cuesta aunque nadie lo esté viendo: luz, consumibles, mantenimiento y lo que vale la máquina repartido entre las horas que va a durar. Aquí sale el costo por hora; en la técnica escoges la máquina y al cotizar pones los minutos. La mano de obra va aparte, en cada técnica.
Tú pon lo que pagaste; el rendimiento lo pone el programa. Los promedios que trae son del oficio y sirven para arrancar, pero el tuyo siempre va a ser más exacto: en cada paso puedes calibrarlo con lo que de verdad gastaste. El resultado es un costo teórico de producción, para que sepas de dónde partir antes de ponerle precio.
Conecta y actualiza la cuenta para consultar solicitudes.
Crear borrador usa el cálculo de Cotizador. Revisa técnicas, medidas y personalización antes de enviar o confirmar; no genera órdenes, reservas ni pagos.
La relación de lo que compraste cada mes, con el PDF y el XML que te mandó cada proveedor. Un solo botón te baja el mes completo para tu contador.
Los papeles de cada persona: contrato, identificación, altas del IMSS, renuncia. Solo tú los ves, ni ventas ni producción ni diseño, ni en la pantalla ni en la base.
Aquí se ve cuánto hay y cuánto falta, nada de precios: eso es de Compras. Marca lo que se está acabando y manda la solicitud; llega a Compras con tu nombre y la hora.
Lo que se gasta produciendo. Baja solo cuando confirmas un pedido, con lo que de verdad calculó el armado — no a ojo.
Una requisición se autoriza, se manda al proveedor y, cuando llega la mercancía, entra sola al inventario con su folio. Al pagarla se registra la salida en la caja del día.
Producción pide, Compras cotiza. Al convertirla, la solicitud se abre como requisición nueva con los renglones ya puestos: nada más le falta el proveedor y el costo.
Toca tu nombre, teclea tu clave y tómate la foto. La misma clave con la que entras al sistema. Sin foto no se registra.
Una vez cerrada, la nómina se congela: los renglones quedan como estaban ese día aunque después cambien los sueldos.
Un vale es cualquier cosa que sale del taller y tiene que quedar anotada: herramienta del almacén, o dinero de la caja para gasolina, casetas, un hotel o un material urgente. Lo levanta quien lo necesita; lo autoriza quien autoriza las compras.
Todo lo que ya se autorizó, se entregó o se comprobó. Cada uno se puede volver a abrir, imprimir y revisar su comprobante.
Apágalo sólo si tu equipo imprime cada medida en su propia tira.
Lo que estás capturando se guarda solo en este navegador, así que si se recarga la página no se pierde. Eso es un borrador: para que la cotización exista de verdad hay que darle Guardar.
Sobre lo cobrado es lo más sano: no pagas comisión de dinero que todavía no te pagan. El porcentaje de cada quien se pone en Equipo.
Cuando hay más de una persona en el equipo, toda requisición pasa por el administrador aunque sea de cien pesos. El tope aplica cuando trabajas solo.
Administrador: todo. Ventas: cotiza, confirma pedidos, clientes y consulta el catálogo sin poder editarlo; no ve caja ni utilidades. Producción: solo el tablero de órdenes, donde mueve el estatus y revisa los diseños; no ve precios.
Quién ve los costos. El administrador siempre. A los demás los autorizas tú con la casilla Ve costos: sin ella ven precios, piezas y totales, pero ni el costo de producción ni la utilidad. El detalle aplicación por aplicación y el aviso de venta bajo costo son sólo del administrador. Ojo: esto esconde los números de la pantalla, no los cifra — quien sepa abrir las herramientas del navegador los puede encontrar.
Escoge tres letras y todos los documentos nuevos las llevan: cotizaciones, órdenes de producción, requisiciones de compra y la serie de tus facturas. Los folios que ya existen no se tocan — un documento que ya saliste del taller no puede cambiar de nombre.
La clave de cada persona sirve para tres cosas: que nadie entre por descuido a lo que no le toca, checar su entrada y su salida en el reloj, y volver a abrir la pantalla cuando se bloquea sola. Prende el interruptor y escríbela; se la puedes poner a quien quieras.
No es una contraseña de verdad: quien tenga el enlace de esta página puede cambiarse de usuario. Sirve contra el descuido, no contra alguien decidido. Para bloquear accesos en serio, con su propio correo y contraseña, se usa la versión instalada en tu dominio.
Las técnicas que se miden por rollo — DTF, vinil, sublimación — ya no cobran por centímetro cuadrado. El material lo calcula el armado con lo que de verdad se gasta del rollo, y aquí capturas la mano de obra: lo que te cuesta prensar, acomodar y revisar una pieza. Serigrafía y bordado no aparecen aquí porque su cobro por tinta y por puntada ya mide lo correcto.
La pantalla de cotizar es la misma en los dos modos: los mismos campos, el mismo armado, los mismos botones. Lo único que cambia es si te los enseña todos juntos o de uno en uno.
Con esto prendido, la cotización va de un paso al siguiente y no deja seguir hasta que llenes lo que falta. Cada paso que terminas se cierra solo y deja su resumen a la vista. Sirve para quien apenas entra al programa, o para el vendedor nuevo. Si ya te sabes la pantalla de memoria, déjalo apagado: así ves todo de un golpe, como hasta hoy.
El color de tu taller, como tú lo quieras ver. Lo que elijas aquí vale para ti — cada quien en el equipo puede tener el suyo sin cambiárselo a los demás.
Administrador: todo, incluidos caja, ventas, compras y ajustes. Ventas: cotiza, confirma pedidos, lleva clientes, consulta el catálogo y levanta requisiciones, sin ver caja ni utilidades. Diseño: los archivos de las órdenes y sus notas. No ve precios. Producción: el tablero de órdenes, donde mueve el estatus y baja los archivos, y la recepción del material. No ve precios.
El código postal fiscal es el lugar de expedición de tus facturas. Si no coincide con tu constancia, el SAT rechaza el timbrado.
La dirección aparece en tus cotizaciones y órdenes impresas, y es la que va en la factura.
Es el mismo programa. Lo que cambia es qué secciones se ven y cómo se llaman: un abarrotes no cotiza ni produce, pero sí cobra, sí lleva inventario y sí fía. Nada se borra al cambiar de giro: lo que esconde una edición sigue ahí si regresas a la otra.
Cada quien abre su turno con el fondo que recibe y lo entrega contando a ciegas —sin ver cuánto debería haber—. Es la única forma de saber de quién era el cajón cuando falta dinero. En la tiendita viene prendido; en el taller, apagado.
Elige tu perfil. Cada quien ve solo lo de su área.
WhatsApp y el correo se abren con el mensaje escrito y tú le das enviar. El archivo no se puede adjuntar solo: baja primero el PDF y adjúntalo tú.
Se abre WhatsApp o tu correo con el mensaje listo; tú le das enviar. Queda anotado en la bitácora de la orden.
Entra a tu cuenta para cotizar, producir y llevar tus ventas.
Pon cuántas piezas necesitas de cada uno. Se manda a Compras tal cual: sin costos, porque el costo lo averigua Compras.
Si el material es para un pedido, lígalo: la requisición aparece sola en su expediente. Déjalo en Ninguno cuando sea compra general.
Falta un paso: mandarlo al taller. Al enviarlo se genera la orden de producción, se descuenta la existencia y la orden aparece en el tablero de Producción.
La cotización o la factura firmada, o la foto de quien recibió el pedido. Al menos una.
Baja la plantilla, llénala con tu lista de precios y súbela. Se cruza por nombre: si el artículo ya está, se le actualizan los precios; si no, se agrega. Nada se borra — lo que no venga en el archivo se queda como está.
Arrastra aquí tu archivo, o escógelo.
Las claves de la lista son las del giro, tomadas del catálogo del SAT. La clave la decide quien factura: si tu contador te dice otra, ésa es la buena. El catálogo completo está en pys.sat.gob.mx.
Con esto se miden los retardos y las faltas. Sin horario no hay retardo: un día del que no sabemos a qué hora entraba no se le puede descontar a nadie.
Con sueldo completo el reloj solo sirve para ver faltas; con los otros dos, es el que calcula.
Mientras no timbres recibos, déjalos en blanco: el cotizador no los necesita para nada más.
Las mismas para todo el personal. Las marcadas con obligatoria salen avisadas en la lista cuando a alguien le faltan.
El ISR y el IMSS se capturan aquí con el número que te dé tu contador. Si marcas recordar, se vuelven a poner solos el siguiente periodo.
El zip trae la cotización y la orden como páginas imprimibles, y los diseños, documentos y fotos tal como se subieron.
Queda guardado en Catálogo → Servicios y material por medida, amarrado a esta técnica. Desde ahí lo puedes editar después.
Se guardan los datos y la venta queda marcada como por facturar. Desde el detalle de ventas puedes copiar el paquete de datos listo para tu sistema de facturación.